En la Ciudad de México, el éxito suele medirse por la altura de los edificios o el código postal de las oficinas. Sin embargo, existe un indicador de estatus mucho más sutil, pero infinitamente más difícil de conseguir: la capacidad de cerrar la puerta y no escuchar absolutamente nada. Vivimos en una de las capitales más vibrantes del mundo, pero esa energía tiene un costo acústico que...